Estimados clientes, les informamos que estaremos de vacaciones del 30 de julio al 22 de agosto. Pedimos disculpas por los inconvenientes
Volver

Zoo Estudio: “Nadamos contra corriente de la estandarización para hacer proyectos rompedores y únicos”

Un diseño rompedor nace de una idea original que refleje la marca o producto y del juego con los materiales para hacerla realidad. En Zoo Studio, lo saben bien desde su experiencia reconocida con múltiples premios en proyectos de branding, packaging y editorial, entre otras disciplinas que unen para transmitir los mensajes y curiosidades que hay tras las marcas. Hablamos con Gerard Calm, cofundador y diseñador, y Xevi Castells, director creativo y diseñador gráfico, sobre estos y otros aspectos que marcan su forma de trabajar en cada proyecto que pasa por su estudio. 

¿Quién conforma Zoo Studio y cuáles son vuestras especialidades?

Somos 8 personas y tenemos como especialidades todo lo razonable dentro del diseño gráfico. Hacemos proyectos globales, que tocan varias ramas. En los últimos años ha entrado con fuerza el diseño editorial, pero también hemos trabajado mucho packaging e identidad de marca, que conforman la mayor parte de nuestro trabajo. 

¿Cómo es la unión entre estos ámbitos de trabajo?

Precisamente por eso decimos que más que una disciplina concreta, hacemos proyectos globales, que unen diferentes ramas. Realmente en lo que somos fuertes es en buscar un concepto o idea que representa una marca o producto y mantener esa coherencia y mensaje en todas las vertientes, tanto si es un packaging como una pieza corporativa, por ejemplo. De hecho, muchas veces es mucho más interesante todo el razonamiento y desarrollo previo al diseño que la aplicación concreta. Cuando hacemos estos proyectos globales es cuando trabajamos más cómodos, ya partir de ahí nace cada pieza.

Dentro del packaging, ¿tenéis alguna especialidad?

Estamos en un país donde la alimentación es muy potente y seguramente por eso tenemos muchos proyectos para industria alimentaria, pero también tocamos cosmética, farmacéutica, sector financiero, etc. No nos limitamos a ningún sector concreto, y tampoco queremos hacerlo.

También marca un poco el contexto geográfico en el que trabajas, y por eso hay muchos estudios que se centran en el diseño de etiquetas o packaging de vinos, y se les etiqueta de especialistas en estos productos concretos. Nosotros creemos que centrarte sólo en una tipología tan concreta es muy aburrido y preferimos explorar distintos sectores y tipos de productos. 

También hacéis proyectos editoriales. ¿Cómo innováis en un sector donde parece que ya está todo inventado?

Aprendemos sobre el cliente lo máximo posible: qué hace él que sea diferente a otros que previamente han hecho lo mismo. A veces tenemos suerte y descubrimos cosas que nos dan pie a elaborar un proyecto rompedor. Por ejemplo, el libro que hicimos para el restaurante “L’Escaleta” no tiene portadas, es sólo la tripa dentro de un estuche. Así reflejamos los valores de su cocina y su forma de hacer, cercana y transparente, con un libro-objeto "en crudo".

O el libro de “Disfrutar”, el prestigioso restaurante con dos estrellas Michelin, que está conformado por dos volúmenes y uno de ellos es un archivador. Este formato no es el habitual, pero se basa en la manera de trabajar de la marca, para remarcar la forma singular que tiene el equipo del Disfrutar de archivarlo y documentarlo absolutamente todo.

Al final, lo que hacemos es nadar contra corriente. La industria está muy mecanizada para hacer algo muy estándar, con una portada de ciertas características, por ejemplo, y cuando quieres salir de aquí para romper también es cuando te encuentras problemas para hacer los proyectos realidad.

Es decir, en el momento de ejecutar los proyectos más rompedores, ¿encontráis problemas para producirlos debido a la estandarización de la industria y la pérdida del trabajo más manual?

Exacto. Nos encontramos con que casi todos los impresores tienen una máquina de imprimir muy grande y muy rápida, que les ha formado la misma marca, y ya apenas quedan los de oficio que realizan trabajos diferentes y manuales en base a la experiencia que han cogido durante años. O también encontramos a los que no quieren adentrarse en un proyecto muy difícil.

Muchas veces terminamos en procesos semi artesanales que salen fuera de las capacidades de la máquina. Hay ideas o conceptos a representar que necesitan de acabados muy concretos en los que el proceso industrial no ayuda y debemos buscar a alguien que lo sepa hacer de forma artesanal, que conozca cómo ajustar una máquina para conseguir los resultados y que aporte valor.

¿Cómo ayuda un material como el papel para reflejar el punto diferencial que se encuentra tras una marca?

A veces lo es todo. Hay ocasiones en las que el diseño es importante, pero según el soporte sobre el que lo aplicas cambia totalmente. Incluso existen proyectos en los que el material es el principal activo. Se trata de conocer los materiales y tener recursos, o si tienes una idea de papel concreto buscar el sitio donde hacerlo sea factible. Por ejemplo, con pasta de papel hicimos un packaging muy especial, “El Tresor”, que para obtener el objeto del interior tenías que romperlo, en vez de idearlo para ser conservado. Esto te lo permite el material.

Además, para nosotros, un diseño que no acaba en un objeto tangible es un proyecto al que le falta algo. Por eso le tenemos una gran estima al material. El diseño debe poder tocarse.

¿Algún otro proyecto del que estéis especialmente orgullosos por el resultado o por el juego que se crea con el material?

Aparte de los comentados, la botella para el vino “Costenc” es innovadora no tanto por el material sino por la actuación que hicimos sobre este. Representamos la erosión causada por las olas y la arena del mar tanto en la etiqueta como en la botella, gracias a un efecto matizado en el cristal y con el desgaste sobre el papel.

¿Un diseño de premio, como todos los que habéis acumulado en vuestra trayectoria, se consigue siguiendo las tendencias o rompiendo con ellas?

No utilizamos las tendencias como base del proyecto. La idea o el concepto en el que nos basamos se basa totalmente en el producto o el cliente. Podemos estar influenciados por ellas, por supuesto, de forma inconsciente. Pero como detrás hay una base con una idea única o muy singular, aunque haya influencia “de lo que se lleva”, acaba predomina sobre todo el rasgo diferencial. La única tendencia que quizás sí está en la base de muchos proyectos actualmente es la búsqueda de la máxima sostenibilidad posible, pero a nivel estético no nos basamos en ellas.

De hecho, ni siquiera tenemos un estilo propio como estudio: cada proyecto es único y es mejor que no se pueda identificar a quien lo ha hecho para que se centre 100% en la marca.

 

*Las imágenes que acompañan a esta entrevista son propiedad de Zoo Studio. Por orden, se trata de sus proyectos Costenc, Disfrutar, L'Escaleta y Tresor, mencionados anteriormente.